Cliente
Claro
Oficina
Perú
A fines de 2016, el término prepago en Perú cargaba con un fuerte estigma social: era sinónimo de ser misio (persona sin dinero o recursos). Los clientes de este segmento se sentían menospreciados por las operadoras, percibiendo que los trataban como usuarios de segunda categoría o simplemente baratos. El reto para Claro era revertir esta percepción negativa, empoderar a sus millones de usuarios para que dejaran de sentirse avergonzados y posicionar a la marca como la mejor alternativa del mercado, transformando una debilidad emocional en una fortaleza de identidad.
Prepago Chévere. La idea central fue cambiar radicalmente la narrativa: un usuario prepago no es alguien a quien le falta dinero, sino alguien inteligente, recursero y astuto, que sabe hacer mucho con poco. La campaña le dio la vuelta al significado de misio para convertirlo en chévere. Esta plataforma no solo se quedó en comunicación, sino que evolucionó hasta convertirse en la identidad del producto mismo, logrando sostenerse y adaptarse durante una década entera, convirtiendo a Claro en el líder indiscutible del segmento y de la portabilidad.


